En el complejo mundo laboral, el despido por causas productivas es una figura que genera numerosas dudas y, en ocasiones, situaciones de injusticia para el trabajador. Si te encuentras en esta situación, es fundamental conocer que existen vías para impugnar dicha decisión empresarial. Esta guía tiene como objetivo proporcionarte una hoja de ruta clara y detallada sobre cómo solicitar la nulidad de un despido, centrándonos específicamente en los despidos basados en causas económicas, técnicas, organizativas o de producción.
¿Qué es un despido por causas productivas?
Antes de adentrarnos en el proceso de impugnación, es crucial entender de qué estamos hablando. Un despido objetivo, comúnmente conocido como despido por causas productivas, es una extinción del contrato de trabajo impulsada por el empresario basándose en una serie de causas justificadas recogidas en el Estatuto de los Trabajadores. A diferencia del despido disciplinario, aquí no media una culpa del empleado. Las causas que lo amparan son:
- Causas económicas: Cuando de los resultados de la empresa se deduce una situación económica negativa, como pérdidas actuales o previstas, o una disminución persistente de su nivel de ingresos ordinarios.
- Causas técnicas: Cambios en los medios o instrumentos de producción, por ejemplo, la introducción de nuevas tecnologías que hacen redundante un puesto.
- Causas organizativas: Alteraciones en los sistemas y métodos de trabajo del personal o en el modo de organizar la producción, como reestructuraciones internas.
- Causas de producción: Cambios en la demanda de los productos o servicios que la empresa ofrece en el mercado.
La empresa debe alegar y, en su caso, probar fehacientemente la existencia de alguna de estas causas. La falta de justificación o la incorrecta aplicación de las mismas es uno de los principales motivos para solicitar la nulidad del despido.
Diferencias clave con el despido disciplinario e improcedente
Comprender las diferencias es vital para saber qué estrategia legal seguir. El despido disciplinario se produce por un incumplimiento grave y culpable del trabajador, y no conlleva indemnización si se declara procedente. El despido improcedente es aquel que no cumple con los requisitos legales, ya sea disciplinario u objetivo, y suele dar lugar a la readmisión o a una indemnización mayor. El despido por causas productivas, si es declarado procedente, da derecho a una indemnización de 20 días por año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades. Si se declara improcedente, las opciones son la readmisión o una indemnización de 33 días por año, con un tope de 24 mensualidades. Sin embargo, si logramos demostrar su nulidad, las consecuencias son mucho más favorables.
Motivos para impugnar y buscar la nulidad del despido
No todos los despidos objetivos son justos o están bien ejecutados. Existen varios fundamentos legales para impugnarlos y buscar su anulación. El más contundente es la nulidad del despido, que se produce cuando concurren vicios de forma o fondo tan graves que invalidan la decisión desde su raíz. Los motivos más comunes son:
- Discriminación: Si el despido se basa en razones de sexo, origen, religión, ideología, orientación sexual, etc.
- Violación de derechos fundamentales: Como represalia por ejercer el derecho de huelga, la libertad de expresión o por haber presentado una denuncia contra la empresa.
- Defectos de forma graves: La omisión de la causa concreta en la carta de despido, la falta de preaviso (o que este sea inferior a 15 días), o no conceder el plazo de consultas cuando es legalmente preceptivo.
- Falta de causa real: Cuando la empresa no puede demostrar que existen verdaderamente las causas económicas, técnicas, organizativas o de producción que alega. Esto es, cuando se utiliza esta figura de manera fraudulenta para encubrir un despido arbitrario.
- Elección arbitraria del despedido: Cuando no se han seguido criterios objetivos y razonables para seleccionar a la persona despedida, especialmente en procesos de despido colectivo (ERE).
La declaración de nulidad implica que el despido no ha existido jurídicamente. El trabajador tiene derecho a ser readmitido en su puesto de trabajo en las mismas condiciones, y a percibir los salarios de tramitación, es decir, todos los salarios que ha dejado de percibir desde la fecha del despido hasta la efectiva readmisión.
Guía paso a paso para solicitar la nulidad
El proceso para impugnar un despido por causas productivas es meticuloso y requiere actuar con celeridad y precisión. Sigue estos pasos:
- Recibir y analizar la carta de despido: El primer paso es recibir la comunicación formal por escrito. Examínala detenidamente. Debe expresar de forma clara y concreta los hechos que constituyen la causa del despido, la fecha de efectos y el preaviso. Cualquier ambigüedad o omisión es un punto a tu favor.
- Buscar asesoramiento legal inmediato: Este es el paso más importante. Acude a un abogado laboralista especializado. Él analizará tu caso, evaluará la viabilidad de la impugnación y te guiará sobre la mejor estrategia, ya sea buscar la nulidad o la improcedencia.
- Intentar un acuerdo extrajudicial (opcional pero recomendable): Antes de llegar a los tribunales, se puede intentar una negociación con la empresa a través de un acto de conciliación ante el SMAC (Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación). A veces se logran acuerdos beneficiosos sin el coste y la duración de un juicio.
- Presentar la demanda ante el Juzgado de lo Social: Si la conciliación fracasa o no es viable, tu abogado presentará la demanda. El plazo es de 20 días hábiles desde la fecha del despido. Es un plazo perentorio; su incumplimiento implica la aceptación del despido y la pérdida del derecho a impugnarlo.
- Celebración del juicio y prueba: En el acto del juicio, cada parte expondrá sus argumentos. La carga de la prueba recae sobre la empresa, que debe demostrar la existencia de la causa que motivó el despido objetivo. Tu abogado se encargará de rebatir esa prueba y presentar la propia para demostrar la nulidad (testigos, documentos, informes periciales, etc.).
- Recibir la sentencia: El juez dictará sentencia, que puede declarar el despido como nulo, improcedente o procedente. Si se declara la nulidad, la empresa está obligada a readmitirte y abonar los salarios de tramitación.
Consecuencias de la declaración de nulidad
Lograr que un juez declare la nulidad de un despido es el resultado más favorable posible para un trabajador. Sus efectos son integrales:
- Readmisión inmediata: Vuelves a tu puesto de trabajo en idénticas condiciones a las que tenías antes del despido, conservando tu antigüedad y todos los derechos.
- Derecho a los salarios de tramitación: La empresa debe pagarte todos los salarios que habrías percibido desde la fecha del despido hasta que se hace efectiva la readmisión. Esto incluye salario base, complementos y las pagas extras prorrateadas.
- Extinción de la relación laboral: En contadas ocasiones, y a petición del trabajador, el juez puede acordar la extinción del contrato con una indemnización, pero no es lo habitual en los casos de nulidad.
Es fundamental recordar que la nulidad no es lo mismo que la improcedencia. En la improcedencia, el


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